The Zebrafish Lab logra, por primera vez, reproducir una enfermedad de infección humana en este animal. Su sistema permite dar con nuevos agentes antimicrobianos

Seguramente los haya visto en acuarios. Sus rayas negras y blancas aportan colorido y recuerdan, de ahí su nombre, a sabana africana. ¿Sabía que los llamados peces cebra comparten más de un 75% del genoma humano? Su similitud genética con las personas los ha convertido en una alternativa (aún no sustitutiva) al uso de mamíferos en la investigación y desarrollo de nuevos fármacos. El ratón, el más utilizado en esta práctica, sólo tiene un 5% más de genes similares. Pero, claro, sí que cuenta con pulmones.

Para una joven empresa navarra no ha sido problema. The Zebrafish Lab ha logrado, por primera vez, reproducir una neumonía en peces cebra.

Fuente: Díez-Martínez R, et al. (2013). Antimicrob Agents Chemother. 57: 5355–5365.

Un avance que le permite ofrecer al mundo un servicio único para el ensayo de nuevos compuestos con potencial antimicrobiano y antifúngico, así como nuevas terapias con el empleo de anticuerpos.

Roberto Díez-Martínez concluía su doctorado en la Universidad Rockefeller de Nueva York cuando detectó el potencial de estos pececillos para la investigación. «Todos los medicamentos hay que testarlos», cuenta. «Pero las leyes se están volviendo más restrictivas sobre el uso de mamíferos». Hace apenas dos años, ya de vuelta en Noáin, creó su propia empresa junto Iranzu Lamberto y Rubén Díez para dar una respuesta al mercado.

Los ensayos in vivo con este animal aumentan la tasa de éxito de un compuesto y reducen la proporción de fallos, debido a los efectos secundarios adversos durante todo el proceso de investigación y desarrollo de nuevos fármacos. El costo de mantener el pez cebra es entre 10 y 100 veces menor que en ratones de laboratorio, además no es necesario utilizar tanta cantidad de compuesto para las pruebas («en ratones se necesitan entre uno y dos gramos, mientras que con peces cebra, menos de un miligramo»). Por eso, el modelo de The Zebrafish Lab es un 70 % más rentable que las pruebas con mamíferos. Sin olvidar que reduce los tiempos de experimentación y ofrece la posibilidad de trabajar con un número de animales «mucho inferior».

Díez-Martínez recalca que su sistema aún «no sustituye» al tradicional. Su modelo actúa como el primer estadío de cribado; si el ensayo no funciona, el usuario puede dedicarse a otra investigación. «Tenemos un cliente que nos llama ‘los sicarios de proyectos’», señala. «Sabemos antes de tiempo si los proyectos son válidos o no», explica.

Una de las principales áreas de actuación de The Zebrafish Lab es la oncología. Su plataforma ZebraOncoFish realiza una visualización «dinámica» del proceso de desarrollo del cáncer con peces cebra en vivo que permite diseñar un tratamiento personalizado para cada caso. El objetivo final es llegar a una medicina más personalizada. La empresa colabora con la Universidad de Navarra o el CSIC probando diferentes compuestos en peces con células tumorales inyectadas para dar con nuevas soluciones, sobre todo, en las tipologías de cáncer «más duras», como la mieloide aguda.

El segundo gran foco de atención de la startup es el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos. En este campo, The Zebrafish Lab ha logrado desarrollar una tecnología «pionera» en el mundo. El equipo ha sido el primero en reproducir una enfermedad de infección humana, en concreto una neumonía, en peces cebra. ¿Cómo? «Provocándoles una sepsis (una infección) en las branquias con bacterias», afirma Díez-Martínez.

La empresa es así capaz de reproducir en peces infecciones humanas, sobre todo, de cepas multirresistentes para las que aún no hay cura. Ellos reproducen las bacterias y las inyectan en los peces para probar qué fármaco es más efectivo. «Usamos compuestos de librerías químicas que ya están en el mercado, pero que se utilizan para atacar otras enfermedades», apunta.

Otros Usos

La ‘startup’ navarra ya tiene clientes públicos y privados nacionales e internacionales. Un fabricante estadounidense, por ejemplo, usa su tecnología para desarrollar nuevos alimentos funcionales. Y es que el uso de peces cebra se extiende más allá del sector sanitario. En el ámbito medioambiental, están trabajando en el su uso como biomarcador para la contaminación de aguas. La empresa colabora con el Gobierno de Navarra para determinar si las aguas que se usan para el regadío y acaban en los ríos contienen pesticidas.

Fuente: El mundo

Roberto Díez-Martínez

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