The Zebrafish Lab utiliza peces de esta especie, más baratos y eficaces que los ratones, para investigar tratamientos

Los ratones ya no están de moda en los laboratorios. Ahora, el rey de los avances científicos es el pez cebra, un pececillo de apenas cinco centímetros de largo. Con esta especie investigan, Roberto Díez-Martínez y Rubén Díez Punzano, creadores de la firma tecnológica Zebrafish Lab, una “compañía de innovación por contrato” con un modelo que

complementa lo actual a la que se acaba de incorporar recientemente como directora científica Iranzu Lamberto Pérez.
La utilización de estos peces en las investigaciones científicas no sólo es un tema ético al que la legislación, también la española, ya apunta para evitar el sufrimiento de estos animales. También es una cuestión económica. Mantener un ratón al día cuesta un euro frente a los 0,10 céntimos de un pez cebra. De esta manera, los recursos para investigar se incrementan exponencialmente. Y por si fuera poco, el margen de error en las conclusiones de las investigaciones es mucho menor. Esta especie pone más de medio millar de huevos de golpe y en apenas 24 horas se convierte en embrión. Por lo tanto, a mayor número de ejemplares, el margen de error estadístico es menor. La comunidad científica considera a los peces cebra como el “bueno, bonito y barato”.

Otro de las ventajas de esta especie desde el punto de vista científico radica en que el 70% de los genes humanos tiene un homólogo en el pez cebra.

Para las farmaceúticas, uno de los clientes finales de esta start-up, el uso de esta tecnología supone ahorrar en torno a un 70% con respecto a las investigaciones en las que se utilizan mamíferos, y sobre todo, acortar los tiempos.

Roberto Díez-Martínez llegó hasta esta tecnología a través de su tesis doctoral, que realizó a caballo entre Rockefeller University, en Nueva York y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). De hecho, él fue pionero en reproducir una enfermedad infecciosa, como es la neumonía, en este modelo animal.

Oncología y Medio Ambiente

Las investigaciones que realizan las aplican, sobre todo, en dos áreas, el de la oncología, y el sector medio ambiental. Iranzu Lamberto, directora científica de la empresa, es doctora en Biología Celular y Biología Molecular, por la Universidad de Navarra. De hecho, ha realizado varias estancias postdoctorales en el Centro Alemán de Investigación Oncológica (DKFZ), una de las instituciones más prestigiosas en la materia.

La lucha contra el cáncer no era un asunto nuevo para Roberto Díez-Martínez. De hecho, realizó en la Universidad de Navarra su tesina sobre diseño y síntesis de nuevos compuestos antitumorales. Porque hasta ahora, la quimioterapia, el tratamiento más extendido para los pacientes de cáncer, no distingue entre distintos tipos de pacientes. “Cada tipo de cáncer es diferente. Queremos llegar a desarrollar tratamientos a la carta para que resulte mucho más eficaz y para contrarrestar los efectos secundarios”, relata Iranzu Lamberto. “De hecho, en Estado Unidos, es frecuente que los pacientes de cáncer recurran a este tipo de técnicas”.

Para lograr terapias dirigidas o personalizadas, esta empresa investiga inyectando células tumorales, procedentes de biopsias, en los peces cebra. En un corto espacio de tiempo el pez reproduce fielmente el tumor humano, y gracias a su plasticidad, pueden ver su evolución y testar nuevos compuestos evaluando tanto su seguridad como su eficacia: “Podemos reproducir un tumor humano tanto sólido como líquido en este modelo animal y gracias a ello, evaluar de forma muy rápida y segura cuál es el mejor tratamiento frente a ese tipo concreto de tumor “. En su opinión, en un futuro, este tipo de ensayos realizados de forma rutinaria podrían suponer un gran avance en el tratamiento del cáncer.

En esta línea, han llegado a un acuerdo con Navarra Biomed-Fundación Miguel Servet, centro de investigación vinculado al Gobierno de Navarra. Junto con el doctor David Escors introducirán en los peces cebra, además de células tumorales, otras fluorescentes para ver si hay metástasis e investigar porqué pueden llegar los tumores a generar resistencia a los tratamientos.

Otra de las aplicaciones prácticas de los peces cebra es el medio ambiente. Estos animales actúan como un perfecto termómetro en el agua. Gracias a ellos se puede determinar de una manera eficaz y económica si en una zona del río hay una mayor acumulación de metales pesados o algún tipo de problema. De hecho, tal y como relata Roberto Díez-Martínez un Real Decreto recomienda el uso de algas, peces y pulgas para evaluar la calidad del agua: “En algunos países como Estados Unidos, Canadá o China este tipo de pruebas es obligatoria. Queríamos coger esta ola que seguro llegará a nuestro país

Roberto Díez-Martínez

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